Archive for September, 2008

Una cucharada de su propia sopa

Friday, September 26th, 2008

Varias veces hemos enumerado que uno de los problemas de la educación argentina es la permisividad que se alienta desde la esfera ministerial (ver por ejemplo: La culpa no es de las amonestaciones y ¿Tropezaremos con la misma piedra?).

El gobierno de la provincia de Buenos Aires aplico esa misma permisividad con los docentes a su cargo. Paro tras paro aparecio la amnistía que perdonaba el descuento en el sueldo de los días no trabajados.

Y  los docentes aprendieron que no pasa nada, y entonces hacen paro tras paro y el ministro Oporto no entiende porque .

Mario Oporto

Mario Oporto

Es  fácil: los docentes hacen paro porque nadie les dice que eso esta mal igual que los alumnos que se portan mal porque el ministro dice que no se los puede echar.

No creo que Oporto pueda solucionar este brete en el que se metió.  Nadie le cree que esta vez va a descontar el sueldo de los días no trabajado.

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Prefiero que Kristina no sea la que distribuye la riqueza

Tuesday, September 16th, 2008

En varias ocasiones la presidente y sus funcionarios han querido fundamentar algunas medidas en que eran conducentes a la distribución de la riqueza.
Sin preocuparme en esta nota por quién o cómo se genera la riqueza, aunque se que algunos me dirán que un tema no se puede separar del otro, voy a intentar plasmar mis pensamientos sobre la distribución de la riqueza.
A mi entender hay dos corrientes básicas de opinión: los que proponen que alguien, generalmente el estado, se ocupe de repartir y, los que proponen que nadie reparta nada y que cada uno se quede con lo que legítimamente gano.
No voy a caer en la acusación habitual, por más que sea real, sobre que el primer sistema lleva necesariamente a la corrupción, es decir que el que reparte se queda con una parte o se la da a sus amigos. Voy a suponer que el que distribuye tiene una honestidad a toda prueba y además una eficiencia envidiable. Es decir, una vez que le dan objetivo y el criterio según el cuál tiene que repartir hace lo que le piden tal cuál se lo piden.
El problema es justamente establecer el objetivo y establecer el criterio.
La primer pregunta obligada es ¿queremos que todos tengan igual o queremos que todos lleguen a un mínimo?
Parece una perogrullada, pero que tengan todos igual es imposible. Cada uno consume, usa distintas cosas a distinto ritmo, etc., así abandonando ya utopías del siglo XX podemos decir que eso es imposible. Algunos han sugerido definir igual por “según sus necesidades”. Ese caso es relativamente fácil de establecer para la comida, al vegetariano le das verdura, al deportista una ración más grande, etc. ¿Pero que pasa con lo intelectual, si a mi me gusta la filosofía oriental me traerán el profesor de China y al que le gusta tocar el bombo en las marchas le regalan un bombo? Parece que esto no cierra.
La otra posibilidad sería ver que todos lleguen a un mínimo. Concedo acá que hay gente debajo de un mínimo, incluso aunque sostenga que determinar exactamente el mínimo es imposible, si se podría establecer una franja y decir para abajo es que no alcanzaste. Aceptando esto entonces hay a cierta gente que habría que ayudarla a alcanzar ese mínimo y eso sería distribuir la riqueza.
Para los que se enrolan en la segunda corriente, es decir, los que piensan que cada uno tiene que quedarse con lo que gana, en una palabra los liberales, el criterio de distribución pasa por un sistema indeterminado donde responsabilidad, esfuerzo, capacidad y talento se combinan para que una persona consiga sus propiedades. Hago acá la misma suposición ética de más arriba. Supongo que cada uno consiguió su dinero éticamente, no coimeo a funcionarios, ni gano licitaciones a dedo, ni asesino competidores, sino por el contrario compro a sus proveedores pagándoles lo que ellos consideraban justo y vendió a sus clientes a un precio que estos consideraron razonable y por talento, esfuerzo o lo que sea gano una diferencia. Algo análogo hicieron los profesionales, ganando su dinero logrando satisfacer a quién los contrata.
Si mezclamos un poco las dos líneas tenemos entonces gente que ha ganado más dinero del que necesita para vivir según el mínimo y gente que no alcanza ese mínimo.
A primera vista es lógico que los que tienen más le den algo a los que no llegan al mínimo.
Llegamos al capítulo de los peros.
Primer pero: como hay reparto algunos que superan levemente el mínimo se anotan igual, protestan dicen que el mínimo es más alto, y ven que reciben.
Segundo pero: hay gente que no intenta llegar al mínimo por su cuenta. Si igual tiene el resultado garantizado.
Ante estas dos posturas se enojan los liberales y se niegan a dar. Entonces surge la pregunta: ¿es lícito que el vago se muera de hambre?
No pretendo discutir si es vago o no hay trabajo, etc. Es probable que no haya una respuesta única.
Si pretendo hacer notar que la diferencia no es de cómo se distribuye la riqueza. La diferencia es una diferencia de valores. Unos sostenemos que las cosas hay que ganárselas trabajando, esforzándose, siendo responsables, buscando alternativas, creando alternativas.
Otros creen que por el hecho de ser, de haber nacido ciertas cosas le deben ser entregadas.
Los liberales entendemos existen desventajas de origen (familia humilde, etc) e intentamos equilibrarlas y por eso siempre defendemos la igualdad de oportunidades. Por eso un liberal como Sarmiento armo la estructura más grande que tiene el estado: la educación (lamentablemente hoy no ha podido escapar a su condición de estatal y esta atrofiada).
Los liberales sabemos que de cualquier manera habrá quienes no lleguen al mínimo: discapacitados, enfermos, accidentados, etc. Y por eso proponemos estructuras de seguros, de ONG, etc que atiendan esa diferencia.
A los liberales no nos gusta que nos vendan gato por liebre. Es decir no queremos que quién podría llegar al mínimo trabajando, cuelgue el trabajo para ir a pedir. Nos parece una falta de ética.
Los liberales sabemos que habrá por momentos gente que haga su mejor esfuerzo y las cosas le saldrán mal, y estamos dispuestos a ayudar en la mala. Dar algo de pescado para saciar el hambre inmediato y enseñar a pescar con una nueva caña, pero después el pescador tiene que salir a pescar nuevamente. Por eso hay sociedades de socorros mutuos, etc.
Los liberales sabemos que no hay una receta válida para todos. Sabemos que hay personas que prefieren trabajar de sol a sol, y no ver a su familia para tener el auto último modelo, y hay otros que se van un rato antes a casa y andan con un vehículo más humilde, pero contento con el tiempo que compartió con sus hijos.
Sabemos que la capacidad humana es infinita y habrá quienes encuentren su lugar de infinitas maneras distintas y ni se nos ocurriría intentar hacer el catálogo o tabla de tareas disponibles.
Los liberales, aunque muchos progres no lo crean, somos seres humanos, y entendemos que hay que ser solidarios con los que no llegan y con los que les fue mal. Estamos dispuestos a dar una parte de nuestros ingresos y a convencer a otros para que den una parte de los suyos.
Pero los liberales queremos estar seguros que a los que les fue mal, se les enseñe a pescar y no se los acostumbre a pescado regalado. Queremos elegir nosotros cuanto damos, a quien damos y estar seguros que el que recibe lo nuestro lo emplee en lo que prometió. Los liberales no queremos que nos saquen por la fuerza, eso que estamos dispuestos a dar, queremos que nos convenzan, queremos que nos toquen nuestra fibra humana. Los liberales no estamos a dispuestos a dar dos veces, una al Estado para que haga de cuenta que hace, y otra a alguna ONG para que haga en serio.
Kristina viene a sacarnos la plata a la fuerza, con lo que le damos hace de cuenta que busca soluciones de fondo pero regala pescado intentando acostumbrar a quienes lo reciben al gustito a regalo y no rinde cuentas de lo que hace, por eso no queremos que ella distribuya riqueza.

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A algunos maestros feliz día

Thursday, September 11th, 2008

Quiero desearles feliz día a los maestros, pero solamente a los de verdad, no a los que simulan ser maestros.
Quiero desearles feliz día a aquellos maestros que se desviven para que sus alumnos aprendan cada día un poco más, y no a aquellos maestros que están esperando el timbre de salida.
Quiero desearles feliz día a las maestras de paciencia infinita, y no a las de gritos histéricos
Quiero desearles feliz día las maestras que pelean como tigresas para que sus alumnos salgan adelante, y no a aquellas que dicen ¡Qué queres, si con los padres que tiene nunca va a aprender!
Quiero desearles feliz día a las maestras que llegan a la escuela con una sonrisa relamiéndose con la alegría que lograran hoy en sus alumnos, y no a las que llegan contando cuántos días faltan para jubilarse.

MaestraQuiero desearles feliz día a las maestras que atesoran cada minuto de clase, y no a aquellas que prefieren el café con chusmerío en sala de maestros.

Quiero desearles feliz día a las maestras que ponen límites, y no a aquellas que miran para otro lado.
Quiero desearles feliz día a las maestras que se pagan cursos y fotocopias, y no a las que faltan a clase para ir a capacitaciones pedorras.
Quiero desearles feliz día a las maestras que se juegan por su alumnos, incluso a veces yendo un poco más allá de lo que aconsejamos los directivos, y no a aquellas que se lavan las manos en el primer contratiempo.
Quiero desearles feliz día a las maestras que mueren por enseñar y no a las que conocen todos los reglamentos para faltar.
Quiero desearles feliz día a las maestras que enseñan libertad, responsabilidad y esfuerzo, y no a las que enseñan, queja, culpa y vagancia.
Quiero desearles feliz día a las maestras que en base a cariño, dedicación, esfuerzo y compromiso hacen que los niños tengan un modelo de adulto que imitar, y no a las vagas que critican la situación sin ver que “son ocasión de lo mismo que critican”
Quiero desearles feliz día a las maestras que alguna vez han salido de su escuela llorando por un límite que les costo imponer, por un alumno que no logra aprender, por una situación familiar desgarradora, y no a aquellas que lo han hecho por una media enganchada en un pupitre astillado.
Quiero desearles feliz día a las maestras que a pesar que saben que la idea era nada más enseñar, sufren por sus alumnos en hogares desfavorecidos, y no a las que cierran escuelas dos días seguidos sin pensar en el hambre de los chicos.
Quiero desearles feliz día a las maestras que ya no están frente a alumnos pero se comportan como si lo estuviesen, y no a aquellas que se han dejado coptar por la solemnidad del cargo de directora, inspectora o por la burocracia ministerial o sindical.
Fui, el día antes del día del maestro a saludarlas a la escuela pública, la encontré cerrrada, volví el día del maestro, la encontré cerrada,….pero en los diarios había gente que hablaba de la importancia de la educación.

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No fue un error

Wednesday, September 10th, 2008

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Gracias Alberdi

Tuesday, September 9th, 2008

Art. 57. CN- El vicepresidente de la Nación será presidente del senado;pero no tendrá voto sino en el caso que haya empate en la votación.

Gracias Alberdi por esas, hasta hoy ignotas 25 palabras que forman el Articulo 57 de la Constitución Nacional.
Hace un tiempo que no encuentro ese rato que hace falta para escribir en el blog. De hecho no he comentado todavía el dubitativo voto no positivo de Cobos. Pero el sentimiento de agradecimiento a los constituyentes inspirados por Alberdi me dura hasta hoy. ¡¡Cuánto entendimiento de los factores de poder que conviven en una sociedad, en nuestra sociedad hay que tener para escribir esas 25 palabras 150 años antes!! ¡¡Cuánta psicología había que saber, incluso antes que Freud escribiese su primer libro, para entender que en una situación dónde el congreso esta fracturado el poder de decisión lo tiene que tener alguien que tenga enorme responsabilidades institucionales pero que a la vez la mire suficientemente de afuera como para poder decidir mirando la historia, hacia atrás y hacia delante, y no la próxima elección o el cierre del presupuesto anual!!
Según mi procesador de textos la Constitución tiene 12900 palabras. (vale aclarar que el procesador cuenta Art. XX como dos palabras y las suma, y no cuento los tratados incorporados en la reforma de 1994). Esto quiere decir que la Carta Magna tiene otras 515 disposiciones que deberían reflejar esa misma sabiduría (quizá algunas menos por la reforma anteriormente mencionada no parece haber aportado igual densidad de sabiduría). Esto siempre y cuando me permitan asumir que las disposiciones en promedio tienen 25 palabras. …

Alberdi

Alberdi

La sociedad argentina generalmente percibe que la Carta Magna es algo lejana. Cuando alguien denuncia que se viola la Constitución tendemos a pensar: “otra discusión insignificante de políticos con vocabulario altisonante que nada tiene que ver con mi vida”.
¿Qué hubiese pasado si por un decreto de necesidad y urgencia el Poder Ejecutivo hubiese establecido que no desempataba el Vicepresidente sino el Jefe de Gabinete?
¿Qué hubiese pasado si los prestamos de Chávez o el pago al Club de Paris pasasen como establece la Constitución por el Congreso?
¿Qué pasaría con la inseguridad si, por citar una sola cláusula olvidada hubiese juicio por jurados? ¿Cerrarían los jurados las puertas giratorias de las comisarías?
Tengo la sensación, indemostrable como toda sensación, que el voto de Cobos, ha reconciliado a la sociedad con la Constitución y con el marco jurídico. Más allá de los números e impuestos del sector agropecuario creo que cada uno de los argentinos ahora percibe que para algo están las leyes y los representantes. Que por algo hay que cumplirlas y sino reformarlas y que hay que empezar a fijarse a quién uno vota, no solo a presidente sino también en las letras chiquitas de las boletas.
Es un proceso largo, pero de a poco podemos ir descubriendo cada una de esas 515 cláusulas olvidadas.

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