Es verdad, los campesinos tienen la culpa.
Sunday, April 27th, 2008Cuando llega el momento de decidir que hacen con las enormes ganancias que obtienen existen tres tipos de productores agropecuarios.
El primer grupo, francamente minoritario, las guarda abajo del colchón, o escondidas en el sótano del granero, o en un compartimiento secreto abajo del lugar con más olor a bosta del campo. Sin duda de esta manera no colaboran con el progreso del país, y deben asumir la responsabilidad por esto. Nada tiene que ver la presión fiscal, el impuesto a los débitos y créditos, las retenciones de Ingresos Brutos en las cuentas corrientes, ni el Rodrigazo, ni Montoya, ni el Plan Bonex, ni el Corralito, ni la pesificación asimétrica, ni el default. Obviamente que no… es todo avaricia de este grupo de chacareros que tiene que asumir su cuota de culpa.
El segundo grupo gasta las ganancias obteniendo así un envidiable estándar de vida. Llega con la billetera llena, invita a la patrona y se va a comer al restaurant del pueblo, el dueño contento porque su negocio funciona, quizá le pide a Doña Clotilde un nuevo juego de manteles, compra alguna vajilla, contrata al pintor para darle una mano de pintura al boliche, cambia la cocina. El mozo recibe alguna propina y quizá algún aumentito de sueldo, lo mismo que el cocinero y su ayudante.
Al día siguiente nuestro chacarero compra una 4 x 4. El agenciero que se la vende cobra su comisión, el vendedor también, el de la estación de servicio de la vuelta vende gasoil y gana (bueno… a veces). La empresa automotriz vende, se decide a fabricar otra 4×4, el obrero de SMATA hace un par de horas extras. Don Zoilo, porque así se llama nuestro chacarero lleva la chata vieja a vender como usada. El vendedor de usados la hace arreglar, el mecánico le cobra. El nuevo dueño va y le cambia las cubiertas, el gomero factura.
Don Zoilo, un par de días después decide comprar un departamento en la capital para ponerlo en alquiler, el vendedor consigue un buen precio, el agente inmobiliario cobra su comisión y publica más avisos de los otros deptos que tiene en venta, la agencia que coloca los avisos le cobra, el diario le cobra, y los empleados gráficos consiguen un aumentito. Don Zoilo pone en alquiler el depto, lo pago caro porque hay mucha demanda, lo que hace que las constructora se pongan a construir y contraten obreros, capataces y oficios varios, pero lo tiene que alquilar un poco bajo porque hay tantos haciendo lo mismo que los precios de los alquileres están bajando.
Un poco frustrado decide irse de viaje a Europa, va a ver al agente de viajes del pueblo, le compra un pasaje y un tour, el agente cobra su comisión; compra unas valijas, (hace tanto que no viaja que las viejas están feuchas..), contrata un remise que lo lleve hasta Buenos Aires para no dejar la 4×4 en el estacionamiento que quizá le pase algo, paga la tasa de embarque del aeropuerto, toma un café mientras espera y viaja. Vuelve con una cámara digital saco un montón de fotos, va a la casa de fotografía paga para que se las impriman (las fotos en papel son fotos de verdad), el de la casa de fotografía le vende el cable para pasar la fotos a la PC (cosa que hará el nieto), pero el importador esta contento porque los cables que trajo se venden, entonces le aumenta el sueldo a su secretaria, el despachante de aduanas esta contento porque habrá nuevos embarques de cables y accesorios, y el camionero del gremio de Moyano, también, porque alguien tiene que ir a buscar el contenedor al puerto, etc.
Hay un tercer grupo de productores. Este grupo es más ahorrativo. No gastan tanto como el anterior, simplemente agarran la plata y la ponen en el banco. Hacen algún plazo fijo, cobran unos intereses, el gerente del banco contento a su sucursal le va bien seguro consigue el aumento o el ascenso, el de la caja también mientras haya movimiento a él no lo van a echar. El banco tiene un plata disponible entonces ofrece créditos, hay un dueño de un tallercito en el Gran Buenos Aires, que necesita comprar una máquina nueva, consigue el préstamo, instala la máquina aumenta la producción contrata un nuevo vendedor, etc, etc.
Estos últimos dos grupos de productores son los grandes culpables que irritan a Néstor. Ni un peso le dieron a los piqueteros, toda la plata va a empresarios y trabajadores que van a sentir que se la ganaron, que van a tener el orgullo de la posición lograda con trabajo, que se van a sentir libres de decir no a los demagogos, que no van a ser llevados de las narices por los punteros. El enojo de Néstor es comprensible y es culpa de los campesinos.

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